miércoles, 20 de abril de 2011

No usés slip (ponete boxer).

Achica todo. Todo.
El slip (que algunos señores se empecinan en usar) hace que sus agraciadas partes se vean pequeñas, y las desgraciadas; peor aún.
Lejos de toda apariencia de hombría y cerca de ser confundidos con aquellos señores de piel morada que toman Sol con zunga roja en la Costanera Sur hasta en invierno, nos dan una imagen paternal que no les conviene por razones obvias.
Su uso, hoy día es implementado por aquellos que son "jefes" de familia, es decir que viven con su esposa e hijos que por lo general son los evangélicos -chiste, un poco- (porque de lo contrario estarían a la caza usando aquel calzón que es considerado una obra maestra de Andy Warhol, el cual verán en el video), y también su uso es frecuente en la comunidad gay masculina y es acompañado por un bigotito al mejor estilo militar.
Y si sos hétero y soltero o separado o viudo y/o poligámico no te va a gustar que te confundan con un homosexual, o dar una imagen parterna.
Ya no quedan bien. En serio.
Dan gracia.
Por favor, dejen de usar slip, y pónganse el boxer, y luego sánquenselo, que se la vamos a chupar.

A continuación cuelgo un video editado por quien escribe. La canción que van a escuchar se titula como esta entrada y la letra fue compuesta por dos amigas (Freakout, Cucamonga) y yo. La música es una base bajada de internet (el viaje al exterior de nuestra pianista -que la está rompiendo en todos los festivales de jazz de New Orleans con su Monk Bitches Band- nos obliga a currar un poco, un poco nomás, ¡eh!)*

* Todo ese paréntesis es una gran mentira.


sábado, 16 de abril de 2011

No siempre son los tiempos verbales los que se conjugan.

Necesito un tema para hablar, necesito un tema para hablar.
No para hablar con el tema, si no para hablar sobre el tema. Tendría que aprender a hablar con propiedad, pero con propiedad pura, en polvo.
¿Por qué quiero hablar de un tema si no sé de qué hablar?
¿Por qué quiero hablar si no sé de qué hablar?
¿Por qué quiero hablar si no sé hablar?
Bueno, es fácil. ¿Quiero ser una mejor persona? No. Quiero hablar y punto.
Pero no puedo, me trabo. No sé conjugar los verbos cuando hablo, cuando escribo creo que sí, pero es mejor saber hacerlo al hablar.
Supongo que el pasito del robot me sale bien porque así es como hablo: como robot. Como robotizada. Como si algo me trabase la lengua, las palabras, algo en el cerebro pareciera no funcionar bien, poca transmisión en mis neuros.
Cuando comento algo mío (que habrá sido dos o tres veces, porque yo siempre doy opiniones más que nada y para eso no me trabo tanto), hay algo con marcada presecencia en ese momento, y son las orejas, oyendo, mirando. En ese momento tengo más claro que nunca, que hay gente alrededor mío y que me está escuchando. Y me siento rara; mi voz es protagonista en ese momento, mi persona lo es y yo me siento rara, porque sé que me están escuchando. Porque me escuchan. ¿Por qué me escuchan? Si no cuento cosas importantes, si conjugo mal los verbos y ya ni yo sé de que hablo.
Están ahí, clavándome la mirada y yo no sé lo que piensan, si les parece interesante lo que cuento o si están asombrados por la forma primitiva en la que cuento un hecho tan simple (o un simple tan hecho) como que me comí un chupetín que tenía gusto a frambuesa cuando en realidad quería uno de manzana, y que si opté por el de frutos rojos fue porque el otro deja olor a culo en la boca aún pasadas 3 horas.
Estaría bueno padecer la enfermedad de la silla de ruedas con teclado incluido, creo que tendría muchos amigos, polacos, gringos, africanos y cartoneros.
Estaría bueno haber tenido más comunicación cuando era pequeña, pero nadie me daba conversación. Yo tampoco la buscaba. Pero se supone que los niños nunca dan el primer paso, lo hacemos creciditos porque lo aprendimos con el ejemplo de los mayores.
Bueno, en fin. Es fácil. Hablo mal porque no me hablaron. No me hablaron ni bien, ni mal. No me hablaron. ¿O sí? Sí, sí, me hablaron, pero me dijeron muchas pelotudeces como que Dios miraba todo lo que hacía y se fijaba en todo lo que decía, ¡ah! y que tuviera mucho cuidado con lo que decía, mucho cuidado, porque él además de vidente podía oír TODO lo que decía. Y recuerdo haberme cuidado. Era muy aplicada en mis deberes. No podía decir culo, pedo, mierda, sorete, boludo, tarado, tonto, pene, pito y mucho menos pija, ¡oh! ¡y mucho mucho menos verga! Si decía teta tenía que ser para referirme a alguna enfermedad, o picazón momentánea, si no era en ese contexto era considerado pornografía.
Bueno, en fin. Es fácil. Ya no sabía qué decir y qué no. Perdí el sentido de lo que tiene sentido, y así se fue el tiempo y las conjugaciones que nunca supe que existían porque todo era futuro, por un futuro, a futuro. Por un cielo con collares de perlas, leones buenitos, nubes ascendientes, oro para derrochar con treintañeros semejantes a Jesucristo, para vivir como superstars. Ahora, ¿como súper estrellas galácticas o de esas súper estrellas pop de las que llevan bandana y se hacen llamar bandana y que luego de un par de años se siguen llamando bandana pero sin usar bandana?
Bueno, en fin. Es fácil. Como superstars y punto.
La cuestión es que no sé conjugar tiempos verbales porque todo lo que se me enseñó fue para un futuro, para el futuro post-muerte del dogma eterno.
¿Será por eso que no sé hablar?
La verdad es que no sé ya de qué estoy hablando. Tiendo a olvidarme del pasado, por eso cuando lo traigo al presente en forma verbal hago una mezcolanza  de tiempos verbales, porque en verdad no sé cuándo pasó con exactitud. Entonces, como soy muy precavida abarco todas las conjugaciones existentes, y a veces hasta te puedo conjugar en inglés y en hebreo, porque todos somos un poco anglosajones y judíos. Jesús era gringo. ¿O me van a decir que ese lookete no era re indie, como los del rock norteamericano?
Perdón, me fui de tema, no quiero ofender.
La cuestión, es fácil. Bueno, en fin. Sí, en fin todo es fácil. Así que… Patricia Sosa no sé de qué se la da con Duro es el camino y sé que no es fácil, si para ella fue fácil tener los ojos tan grandes y ser tan pelotuda.
Y me sigo yendo de tema. Ahora se ve que no sólo mezclo tiempos verbales…
Lo de los tiempos verbales es un chiste. Yo los uso bien. Yo conjugo bien. Quiero que lo sepan. El problema son mis múltiples personalidades que no saben respetar sus tiempos.
Cinegrera no tan negra.